Taller de autobiografía: juntos vamos sanando la historia

Para nadie es indiferente lo que ha traído la pandemia. El cambio en nuestras rutinas, los encierros prolongados, la falta de contacto con quienes queremos, la inestabilidad económica, social y emocional, han removido todo lo que somos como personas y sociedad.


Sin embargo, este tiempo también ha sido de aprendizajes, de replantearnos rutinas, creencias y formas de andar. Ha sido, para muchos de nosotros, tiempo de observarnos y comenzar a sanar, aunque eso signifique mirar en lo más profundo de nuestros dolores y oscuridades.


Y en este intenso transitar, hemos podido ver con gran esperanza y alegría que para muchas y muchos nuestro Taller de Autobiografía se ha convertido en un espacio de contención, que ha acompañado respetuosamente este valiente viaje en búsqueda de la reparación.


En nuestro Taller, cada participante se transforma en una suerte de detective que va descubriendo huellas del pasado; señales que muchas veces explican los dolores o dificultades del presente. En esta investigación personal, que se inicia con la guía en la construcción minuciosa del genograma, vamos encontrando patrones que se repiten en las generaciones; enfermedades, muertes tempranas, excluidos, mal mirados, situaciones difíciles que no pudieron ser resueltas y que quedaron congeladas en el tiempo, esperando ser miradas por algún descendiente.


Pero la aventura no termina aquí, porque no basta con reconocer lo que ha pasado. Es en ese momento donde la magia de las Constelaciones Familiares inicia su proceso, en el que a través de ejercicios sanadores grupales, vamos abriendo camino y dando voz a los sin voz para incluir en nuestro corazón aquello que fue, tal como fue.


Nuestro taller busca dar la posibilidad no solo de conocer la historia personal y familiar, sino también de aplicar los órdenes del amor a ella para dar una nueva lectura a esas situaciones que han sido contadas de una única manera, abriendo sus matices para revelar lo que muchas veces no alcanzamos a comprender.


Así, por medio de estos espacios sanadores, hemos podido descubrir historias silenciadas por años, dolores callados que pueden por fin reconocerse, y que resuenan en el alma familiar de cada uno de los que acompañamos este proceso, como si fuese una gran sinfonía de almas que se sanan al mismo tiempo, abriendo la conciencia a una mayor comprensión e integración del Todo.


Gracias por ser parte.